Al elegir un CDA, el plazo importa tanto como la tasa. No es lo mismo invertir a 180 días, a 365 días o a más de 365 días.
Cada opción tiene ventajas y desventajas según tu necesidad de liquidez y tu objetivo de rendimiento.
En pocas palabras
A mayor plazo, normalmente podés acceder a una mejor tasa. Pero también resignás liquidez porque el dinero queda inmovilizado por más tiempo.
CDA a 180 días
Es una alternativa más flexible. Puede servir si no querés dejar tu dinero inmovilizado durante mucho tiempo.
La desventaja es que normalmente ofrece una tasa menor frente a plazos más largos.
CDA a 365 días
Es una opción intermedia. Permite buscar un mejor rendimiento que un plazo corto, pero sin comprometer el dinero por períodos demasiado extensos.
Para muchos perfiles, puede ser un equilibrio razonable entre tasa y liquidez.
CDA a más de 365 días
Los plazos más largos pueden ofrecer tasas más atractivas, pero también exigen mayor planificación.
Si necesitás el dinero antes del vencimiento, esta opción puede no ser la más conveniente.
Comparación rápida
180 días
Liquidez: Alta
Rendimiento: Menor
365 días
Liquidez: Media
Rendimiento: Intermedio
+365 días
Liquidez: Baja
Rendimiento: Mayor
Cómo elegir el plazo
Paso a paso
Paso 1
Definí si vas a necesitar el dinero
Pensá en tu necesidad de liquidez antes de elegir un plazo más largo.
Paso 2
Compará tasas por plazo
Revisá cuánto cambia el rendimiento cuando pasás de 180 a 365 días o más.
Paso 3
Calculá la ganancia esperada
Simulá el rendimiento para entender qué diferencia real te genera cada opción.
Paso 4
Elegí según tu objetivo
No todos los perfiles buscan lo mismo: liquidez, tasa o equilibrio.
Error común
Elegir solo por la tasa más alta puede ser un error
Una tasa más alta no siempre conviene si necesitás liquidez o si el plazo no coincide con tus objetivos.
Comparador
Compará plazos antes de invertir
Mirá cómo cambia el rendimiento según el plazo y la tasa disponible.